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Vinos y quesos de La Gomera

El vino con denominación de origen y el queso artesanal son un sello de calidad y salud para convertirse en lo que comemos y vivimos

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El regreso a lo auténtico y único cobra un valor añadido en La Gomera, donde se ha logrado cultivar el vino muy cerca del Parque Nacional de Garajonay, declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad. Tierra de tradiciones que se han mantenido durante siglos, los gomeros poseen un tesoro que ya valoraron los conquistadores en el siglo XV: el almogrote. En las crónicas históricas se habla de una pasta majada con piedra mezclada con pimienta, queso duro y algo similar al aceite. Hoy día el almogrote y el queso de La Gomera son un entrante que va bien con todo y que, como la miel de palma, cuyo centro de interpretación se encuentra en Alojera (Vallehermoso), y el vino con denominación de origen de La Gomera, son un distintivo de calidad y salud con garantía de Kilómetro 0. 

La Gomera es Reserva de la Biosfera de la UNESCO con más de 600 kilómetros de senderos señalizados y posee, además 17 espacios naturales protegidos. Entre los 100 metros del nivel del mar y los aproximadamente 1.300 de altitud que alcanzan sus cumbres se encuentran 125 hectáreas de viñedos con 22 bodegas que han logrado una viticultura heroica y extrema, con viñedos en paredones de entre 40 o 60 grados de pendiente. 

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En los vinos con denominación de origen de La Gomera predomina la variedad de uva forastera blanca, conocida en la isla como forastera gomera, y listan negro, entre otras. Se encuentran en viñedos familiares en manos de 230 agricultores que se dedican a esta actividad por amor a la tierra, tal y como sus padres se lo inculcaron, doblegando las laderas de las montañas con un cultivo que se vendimia en una temporada más larga que en otros lugares, precisamente, porque los bancales jalonan las montañas. Se trata de lugares en los que fue necesario inventar el lenguaje silbado de La Gomera, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, para comunicarse en las largas distancias entre los picos de montañas gracias al eco del viento. En esas mismas cumbres pastan libremente las cabras de La Gomera, en grupos de hasta 300 animales, de cuya leche cruda sin pasteurizar nace el extraordinario queso ahumado característico de esta tierra. “El queso gomero es más sabroso si es de zonas más frías”, subraya Fabián Mora, gastrónomo de La Gomera, “pero todos son extraordinarios, porque es un producto artesanal hecho con el amor de quien conoce y cuida a sus animales”.

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Para entrar en otro mundo gracias al queso de La Gomera, podemos degustar los sellos de Alajeró y San Sebastián. Se trata de producciones pequeñas, de fabricación artesanal, joyas gastronómicas exclusivas imposibles de olvidar si se comen solas o si acompañan al potaje de berros. Juntos se convierten en un plato estrella con indudable personalidad que hará las delicias de quienes practican el senderismo en La Gomera o terminen la jornada con la serenidad que transmite la buena comida además de la de la naturaleza. 

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“La zona norte es más húmeda porque está influenciada por el alisio, así que estos vinos son más frescos en boca en la cata, teniendo en cuenta que cada año es diferente, claro; mientras que en la zona sur los cultivos son reflejo de la tierra más seca, por lo que el sabor es diferente”, explica Nancy Melo Herrera, viticultora de La Gomera.

En Vallehermoso encontramos el vino blanco Almugrama de la bodega de Román León, ubicada en Arguamul; y el blanco seco Cumbre de Igualero, de la bodega de Luisa María Mesa, en Igualero.

En San Sebastián de La Gomera los viñedos se extienden por la costa, en las zonas de Chejelipes y La Laja, y son muy importantes para abastecer a las bodegas de la isla. 

En Hermigua podemos saborear el blanco seco Montoro Blanco, Montoro Rosae y Montoro Forastera, fermentado en barrica, de la Bodega Montoro, de Mario Rodríguez. También el Aceviñón Blanco Tinto de la Bodega de Monte Hermigua, o el tinto Rincón de Liria, de la Bodega de Juan Rodríguez Fino. 

En Agulo es indispensable probar Piedra Gorda Blanco, de la bodega Las Casitas, un vino que ha pasado por varias generaciones familiares. 

En Vallehermoso se encuentra la Bodega Insular del Cabildo de La Gomera, donde el alisio del Parque Nacional de Garajonay permanece casi en las botellas del blanco o tinto Cumbres de Garajonay. Allí también encontramos Los Roquillos y Vinos Roque Cano S.L. Además, en esta localidad se puede degustar también Sereno Blanco y Mar de Nubes Afrutado, de la Bodega Alisios. En Chipude descubrimos el Fausto, blanco y tinto, de la Bodega Ricardo, o el 5 Baras blanco, tinto y barrica de la Bodega de Ramón Barrera. Si llegamos a la bodega Altos de Chipude terminaremos el día con Rajadero Blanco Seco o un Montaña Tinto Seco

Valle Gran Rey es ideal para probar un Viña Cheo blanco y tinto de la bodega de Milagros Santos Negrín. También en la zona de Taguluche está la bodega de Manuel Mesa, con vino blanco seco Portillo de Mona. 

Finalmente, Alajeró ofrece el blanco seco y el tinto seco Miray, de la bodega Agropecuaria El Guanche S. L.