Esta ruta constituye una alternativa exigente pero corta para ascender al Alto de Garajonay, el punto más elevado de La Gomera, a 1.487 metros de altitud. Desde sus primeros metros, el recorrido se interna en paisajes abiertos y zonas de regeneración forestal que permiten observar la evolución del Parque tras el incendio de 2012. El sendero asciende de manera sostenida por laderas donde domina un fayal–brezal joven, fruto de los trabajos de restauración que sustituyeron las antiguas plantaciones de pino canario que cubrieron esta zona hasta hace algunas décadas. El proceso de recuperación de la vegetación nativa es especialmente visible en este entorno, con brezos emergentes, fayas jóvenes y un sotobosque en expansión que muestra la capacidad resiliente del ecosistema. A medida que se gana altura, se abren amplias vistas panorámicas de las cumbres de La Gomera, con ondulaciones cubiertas de monteverde y zonas de matorral que se extienden hacia el horizonte. En días despejados, las perspectivas alcanzan varias islas del archipiélago, ofreciendo un espectáculo visual que recompensa el esfuerzo del ascenso. El tramo final del recorrido conduce al visitante hasta la cima del Alto de Garajonay, un lugar de enorme relevancia arqueológica e histórica. Aquí se encuentran yacimientos prehispánicos excavados y acondicionados, evidencia de que esta cumbre fue uno de los principales centros ceremoniales y religiosos de los antiguos gomeros. La amplitud del paisaje, unida al valor simbólico del lugar, convierte la llegada a la cima en uno de los momentos más memorables de cualquier visita al Parque. El descenso se realiza por el mismo camino, permitiendo disfrutar nuevamente de las panorámicas y del paisaje en regeneración. Esta ruta es ideal para quienes desean ascender al punto culminante de la isla por un itinerario directo, de duración moderada, con buenas vistas y un fuerte componente interpretativo sobre la restauración del bosque.