Este es un itinerario exigente, pensado para senderistas con experiencia que deseen adentrarse en algunos de los ambientes más variados y fascinantes del Parque Nacional de Garajonay. El recorrido combina patrimonio cultural, bosques húmedos, ambientes riparios y grandes panorámicas, convirtiéndose en una de las rutas más completas del sector norte del Parque. El sendero desciende desde la Meseta de Hermigua, donde aparece un pequeño elemento patrimonial de especial interés: una hornacina dedicada a la Virgen de Guadalupe, patrona de La Gomera. Este detalle devocional recuerda la profunda vinculación espiritual del territorio con sus habitantes y marca el inicio de un itinerario que pronto se adentra en ambientes naturales de gran diversidad. La ruta permite contemplar uno de los cursos permanentes de agua más importantes del Parque, cuyas orillas están ocupadas por saucedas y otros elementos de vegetación de ribera, destacando especies típicas de zonas húmedas que encuentran aquí un refugio ideal. A lo largo del recorrido aparecen también retazos de laurisilva seca con barbusanos, así como tramos de laurisilva de ladera más frondosa y cerrada. El entorno se vuelve especialmente espectacular al avanzar entre paredes rocosas cubiertas de vegetación rupícola, donde helechos, líquenes, hiedras y plantas adaptadas a crecer en fisuras y repisas encuentran su espacio. Estos muros naturales, combinados con el sonido constante del agua, crean un paisaje de gran belleza y alto valor ecológico. Al abandonar el límite del Parque, el sendero se aproxima al caserío de El Cedro, un enclave rural aislado y rodeado completamente por bosques húmedos. Se sitúa en la parte baja de un barranco con agua durante todo el año, y constituye uno de los espacios más singulares del norte insular. La zona está separada del valle de Hermigua por un impresionante acantilado vertical de más de 200 metros, desde el cual cae un espectacular salto de agua que marca la transición entre ambos barrancos. La ruta cuenta además con una variante opcional que atraviesa el túnel que comunica los barrancos del Rejo y El Cedro, una infraestructura histórica que refleja el esfuerzo humano por conectar estos valles abruptos. La vuelta hacia la Meseta de Hermigua se realiza mediante un ascenso sostenido, permitiendo disfrutar de nuevas perspectivas del bosque y de las formaciones geológicas de la zona.