Este itinerario circular ofrece una de las combinaciones más interesantes del Parque Nacional de Garajonay: la posibilidad de partir desde la popular área recreativa de La Laguna Grande y ascender hasta el Alto de Garajonay, el punto más elevado de la isla con 1.487 metros, disfrutando en el camino de una notable diversidad de paisajes y formaciones vegetales. El primer tramo discurre por un antiguo camino de herradura, todavía empedrado en las zonas de mayor pendiente, que asciende progresivamente entre un fayal–brezal arbóreo. Este tipo de bosque es característico de la vertiente sur del Parque, donde la influencia de las nieblas es menor y la vegetación se ha adaptado a condiciones más secas. Brezos elevados, fayas de tronco claro y un sotobosque abierto acompañan al visitante en esta primera etapa. A continuación, el sendero atraviesa una zona donde se observan grandes troncos de eucaliptos abatidos, vestigio del proceso de restauración ecológica llevado a cabo tras el incendio de 2012, destinado a recuperar la vegetación original del Parque y eliminar especies introducidas. Estos restos, hoy integrados en el paisaje, permiten comprender la evolución reciente del ecosistema. Al alcanzar el límite del Parque, el paisaje se abre hacia áreas de medianías con viñedos, ofreciendo un contraste llamativo entre el monteverde protegido y el paisaje agrícola tradicional. Desde este punto, la ruta enlaza con un ramal de pista que vuelve a internarse en el corazón del bosque, atravesando un pinar de repoblación y un pequeño bosquete de castaños, especie introducida que ha sido tradicionalmente utilizada por las comunidades rurales. En los tramos finales del ascenso destacan varios taludes cubiertos de helechos, que forman paredes verdes especialmente llamativas en épocas húmedas. Poco antes de alcanzar el Alto se obtienen magníficas vistas de la Fortaleza de Cherelepi, un domo volcánico cubierto de vegetación que domina el horizonte insular. Desde la cima del Alto de Garajonay, el visitante puede disfrutar de uno de los mejores miradores naturales del archipiélago, con vistas que, en días despejados, abarcan varias islas. El descenso hacia La Laguna Grande completa el itinerario, permitiendo recorrer nuevamente el mosaico de ambientes que caracteriza esta zona central del Parque.