El GR 131 atraviesa La Gomera siguiendo el eje dorsal de la isla y constituye una de las rutas de largo recorrido más completas y exigentes de su territorio. A lo largo de varias etapas, el itinerario permite descubrir la esencia paisajística, ecológica y cultural de la isla, enlazando cumbres, valles y núcleos tradicionales en una auténtica travesía de montaña. El recorrido discurre por una orografía profundamente modelada por barrancos, lo que convierte la ruta en una experiencia intensa, con continuos ascensos y descensos que exigen buena preparación física. En su tramo central alcanza el Alto de Garajonay (1.487 m), techo insular y punto culminante del Parque Nacional, desde donde se obtienen amplias panorámicas del conjunto de la isla y, en días despejados, de otras islas del archipiélago. Uno de los grandes atractivos del GR 131 es la sucesión de formaciones volcánicas singulares que jalonan el paisaje. Monumentales pitones y domos, como la Fortaleza de Chipude, el Roque Agando o el Roque Cano, emergen como hitos geológicos que estructuran visualmente el territorio y reflejan la compleja historia volcánica de La Gomera. La diversidad ambiental es otro de los rasgos más destacados del itinerario. El sendero atraviesa bosques de laurisilva, reliquias vegetales de gran valor ecológico, así como extensas áreas de fayal-brezal en regeneración. En cotas más bajas aparecen formaciones de cardonal-tabaibal, rodales de palmera canaria y enclaves de sabinar, configurando un mosaico vegetal que varía según la altitud, la orientación y la influencia de los vientos alisios. Más allá del patrimonio natural, la ruta enlaza espacios de gran interés histórico y etnográfico. A su paso se encuentran núcleos con fuerte identidad rural, donde perviven bancales agrícolas, arquitectura tradicional y manifestaciones culturales que evidencian la estrecha relación entre la población local y un territorio abrupto pero fértil. La capital insular, San Sebastián de La Gomera, así como localidades como Vallehermoso, Chipude o El Cercado, forman parte de este recorrido que combina naturaleza y memoria colectiva. El GR 131 en La Gomera no es solo un sendero de montaña, sino una travesía integral por la identidad insular. Cada etapa ofrece una combinación de grandes panorámicas, contrastes ecológicos y vestigios culturales que convierten el camino en una experiencia profunda y duradera para quienes buscan comprender la isla a través de sus paisajes.