El GR 132.1 es una variante interior que conecta el entorno de Las Rosas con los Chorros de Epina, ofreciendo un recorrido de transición entre el paisaje agrícola del norte y las formaciones forestales asociadas al monteverde. A lo largo de algo más de doce kilómetros, el itinerario atraviesa uno de los municipios más representativos del norte gomero: Vallehermoso. El camino parte en las proximidades del embalse de Las Rosas, desde donde comienza un ascenso progresivo que pronto abandona la pista para adentrarse en senderos de tierra. En los primeros tramos predominan las masas de fayal–brezal, que se alternan con enclaves de laurisilva en las zonas más húmedas. A medida que el recorrido avanza, el paisaje se abre y permite divisar por primera vez la inconfundible silueta del Roque Cano, monumental pitón volcánico que domina visualmente todo el valle. El descenso hacia Vallehermoso ofrece amplias panorámicas del núcleo urbano y de sus laderas abancaladas. La sabina canaria comienza a ganar protagonismo conforme se pierde altitud, configurando un paisaje más seco y luminoso en las vertientes expuestas. Tras atravesar el casco urbano —donde el sendero enlaza con otros senderos, la ruta retoma la subida por la ladera opuesta. El ascenso es sostenido y ofrece vistas hacia los barrancos del entorno, donde sobreviven pequeñas huertas tradicionales en contraste con bancales hoy abandonados. El terreno, de tonos claros y formas erosionadas, revela la antigüedad de los materiales volcánicos que afloran en esta zona del norte de la isla. Conforme se gana altura, el sabinar vuelve a alternarse con manchas de monteverde favorecidas por la influencia creciente de los vientos alisios. El sendero avanza por crestas divisorias que permiten contemplar panorámicas hacia ambos lados del relieve, hasta que el bosque se densifica en un fayal–brezal más cerrado, donde brezos y fayas configuran un ambiente fresco y sombreado. En el tramo final, el camino enlaza con pistas forestales y carreteras locales antes de dirigirse definitivamente hacia los Chorros de Epina, enclave tradicional asociado a manantiales y leyendas populares. Este lugar, rodeado de vegetación y con un marcado carácter simbólico para la población local, marca el cierre natural del ramal y su conexión con el trazado principal del GR 132. El GR 132.1 es, en conjunto, una alternativa interior que permite descubrir la diversidad paisajística del norte gomero: desde los valles agrícolas dominados por grandes roques hasta las crestas cubiertas de sabinas y los bosques húmedos que anuncian la proximidad del monteverde. Un recorrido variado y exigente que complementa la experiencia costera del sendero circular principal.