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Visitar La Gomera, medicina natural para mente y cuerpo

Visitar La Gomera, medicina natural para mente y cuerpo

Si algo caracteriza a La Gomera es su imponente naturaleza. Abruptos barrancos que dan forma a una orografía indomable hacen posible paisajes sobrecogedores donde las dimensiones del espacio abierto, del mar, del cielo y de la tierra adquieren proporciones mayores a las que estamos acostumbrados a contemplar. Nuestro campo de visión se amplía en La Gomera, en sentido literal, pero también desde una perspectiva más integral, ya que experimentar estas sensaciones contribuye a mejorar nuestro estado de salud, tanto desde el plano físico como psicológico.

Así lo corroboran cada vez más estudios científicos realizados por diferentes universidades, como las norteamericanas de Illinois, Rochester y Michigan, la británica Essex o la australiana Deakin. Las conclusiones en este sentido son muy claras, la naturaleza, el verde, espacios carentes de asfalto, tráfico y polución reducen la irritabilidad, contribuyen a un mejor funcionamiento cognitivo, ayudan al control de los impulsos y previenen estados de ansiedad y depresión. Además, nuestra salud física también obtiene múltiples beneficios debido a que estimula el funcionamiento del sistema inmune, previene enfermedades cardiovasculares y, por ejemplo, en el caso de los diabéticos, ayuda a mantener los índices de glucosa adecuados. El resultado de esta combinación de ganancias es mayor vitalidad y salud mental.

La Gomera, donde el tiempo se detiene

Sin prisas, llegar a La Gomera es experimentar que el tiempo discurre al ritmo idóneo para disfrutar de su exuberante naturaleza. Para desempolvar nuestros sentidos, nada mejor que caminar entre la laurisilva de “El Cedro”, en el Parque Nacional de Garajonay, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

“El Cedro”, verdadera reliquia del Terciario y referente mundial en la conservación de la laurisilva, apenas ha sufrido transformaciones evolutivas. Por eso, cuando el viajero pasea entre su vegetación es como si caminara entre los bosques que cubrían hace millones de años gran parte de Europa, ya que restos fósiles hallados en el sur del viejo continente evidencian que antaño la laurisilva pobló una amplia zona de la cuenca mediterránea. Posteriores glaciaciones trasladaron estos bosques hacia zonas más templadas en busca de condiciones climáticas favorables para su desarrollo, hasta reducir su distribución a la Macaronesia, zona en la que se enclava La Gomera.

Senderismo vs turismo de masas

La isla colombina reúne unas inmejorables condiciones para la práctica del senderismo, una actividad que nos pone en disposición de dejarnos llevar por la belleza del entorno y los pequeños detalles del camino, y una oportunidad para que la naturaleza actúe sobre nosotros regalándonos salud. Gracias a la diversidad de rutas, duración y dificultad de las mismas, cualquier persona puede disfrutar de la experiencia, desde el senderista más experto hasta el principiante.

La Gomera es justo lo contrario a lo que ofrece un destino masificado, repleto de grandes infraestructuras turísticas donde la frenética actividad de los negocios ha ganado la partida a la tranquilidad del campo y al cielo abierto. Si el objetivo es la paz y el bienestar, entonces el plan es poner rumbo al Parque Nacional de Garajonay, desde donde parten multitud de senderos que nos conducen a sensaciones de esas que nos aportan vitalidad y salud mental.

Avistamiento de aves

Una de las actividades que podemos realizar para comenzar a apreciar la riqueza de la Isla es la observación de aves. Niños, adultos, personas discapacitadas, todos pueden participar fácilmente con la ayuda de unos prismáticos o, sencillamente, escuchando los cantos e intentando identificar las especies que habitan en La Gomera. Dedicándole un poco de tiempo se llegan a distinguir las diferentes especies. Una vez se haya visto un ave, mientras se practica senderismo por ejemplo, se trata de apreciar sus rasgos: el tamaño, color de las plumas o la forma del pico. Y una vez memorizadas algunas de estas características podemos profundizar con una guía de campo de la región.

En La Gomera hay especies tan importantes como la paloma rabiche o la paloma turqué, dos especies que habitan únicamente en Canarias. También es un lugar fabuloso para el avistamiento de aves marinas, ya que algunas tan escasas como la pardela chica o el petrel de Bulwer, crían en sus abruptos acantilados costeros. Y aunque parezca inverosímil, también hay aves rapaces en la Isla: el gavilán es especialmente abundante, y aunque es difícil de localizar debido a sus hábitos discretos en la profundidad del bosque, en ocasiones es posible verlo sobrevolando el dosel de la laurisilva.

Si bien la identificación de las aves puede ser un poco difícil al principio, empleando un poco de tiempo y observando con atención, se consigue reconocer a las diferentes especies. Al mismo tiempo que aprendemos el comportamiento, hábitat y adaptaciones al medio de las aves, se desarrollan habilidades de observación y capacidad de concentración. Es más, este tipo de actividades en un entorno natural ayudan a desconectar de nuestros problemas cotidianos y a relajarnos, lo cual tiene un gran efecto terapéutico sobre el estrés.