Agulo, un pueblo, tres viajes

Agulo, un pueblo, tres viajes

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Agulo, un pueblo, tres viajes

Este pintoresco pueblo del norte de la isla invita al viajero a hacer tres viajes dentro de uno solo. ¿Y cómo lo hace? 
Pues simplemente con la mirada puesta en cada aspecto que ofrece, levantarse cada mañana eligiendo el sentido que ese día se quiere disfrutar, así de fácil y así de enriquecedor.

¿Empezamos?

Lo primero que se recomienda es visitar alguna de las oficinas de turismo de La Gomera. Las oficinas de turismo están muy bien informadas sobre las actividades y fiestas tradicionales que pueden celebrarse durante los días de la visita.

Agulo gastronómico

Invitamos al viajero a que pida un plato hecho con productos locales, que se deje aconsejar por quienes lo atienden y se prepare a disfrutar. Muchos de los bares y restaurantes que dispone este pueblo tienen su especialidad, una buena idea será pedir simplemente “Quiero la especialidad de la casa” y dejarse sorprender. Una vez con el plato en la mesa hay que percibir con cada bocado el tiempo y dedicación que se ha puesto para llegar allí. Muchos productos con el que se ha preparado esa comida son de la isla y llevan detrás muchas horas de sol y agua, cultivados en terrazas imposibles que el viajero puede apreciar en cada rincón de la isla. ¡Y qué decir del vino! La denominación de origen La Gomera tiene una variedad de exquisitos vinos hechos con uva forastera, una variedad única propia de la isla. 

Sentidos utilizados: El gusto y el olfato

Agulo Arquitectura y Tradición

Caminar por el casco histórico de Agulo. Una vez que el viajero llega al pueblo, invariablemente empieza a sentir la calma, la tranquilidad reina en cada rincón invitando a pasear por sus calles empedradas. La invitación es clara, hay que observar cada detalle, cada maceta con sus flores cuidadas, cada techo, cada puerta… No por nada se considera a Agulo como uno de los pueblos mejores conservados del archipiélago canario. La arquitectura urbana aquí cobra un protagonismo especial, una serie de paneles interpretativos dispuestos en las calles explican al viajero cada rincón y paisaje a conocer. 
Las casas están dispuestas mostrando al visitante sus ventanas y puertas simétricas (clara influencia portuguesa) balcones de madera y techos de teja. La vivienda tradicional del casco urbano cuenta con un  patio interior, lugar donde se hacía la vida doméstica. 
La iglesia de San Marcos, reina en el medio del pueblo uniendo dos núcleos, su imponente arquitectura es digna de ser apreciada desde cerca y desde lejos. Para ello invitamos al viajero a subir al Mirador de Abrante y si está despejado tendrá una vista inolvidable desde lo alto, podrá observar el pueblo con su singular forma desde una perspectiva sin igual. 

Sentidos utilizados: la vista 

Agulo natural

Explora toda la zona. Desde la playa al Parque Nacional de Garajonay, Agulo lo tiene todo. La playa con su pescante abandonado, testigo de viejas épocas de intensa actividad agrícola. La fuerza de las aguas que invitan a su contemplación y a dejarse atrapar por sus sonidos hipnóticos. La red de senderos permite al viajero trasladarse muy fácilmente hasta el Parque Nacional de Garajonay, joya natural indiscutible de la isla. Allí los sentidos se agudizan tanto como las emociones de estar caminando por un bosque antiquísimo, testigo de épocas remotas y uno de los mejores conservados del mundo. Caminando por Los Pasos tiene el viajero la posibilidad de quedarse boquiabierto con las vistas que empiezan a aparecer a medida que se va subiendo por este sendero vertical. 
Importantes miradores como el de Abrante, Montaña del Dinero y Mirador de Roque Blanco  llevan al viajero a ampliar su mirada hasta donde llegan los ojos. El Teide, de la vecina isla de Tenerife, se impone como telón de fondo para deleite del sentido de la vista. 
Una visita imperdible: El Arboreto de Meriga, donde se reúne una colección de los árboles del monte que permitirá al viajero reconocer las variedades que habitan en la laurisilva y La Presa de Las Rosas (Presa de Amalagüige), con su paisaje misterioso digno de contemplar.

Sentidos utilizados: la vista, el olfato y el tacto

Y hay muchos más, dejamos al viajero que elija también su propio camino, en un juego que convierte un viaje en muchos más viajes.